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sábado, 27 de octubre de 2012

Presentación de tesis doctoral "Interacciones vinculares en el sistema de cuidado infantil", en contextos de pobreza y desnutrición crónica

El 22 de octubre, sustenté mi tesis doctoral, la investigación es un estudio multimétodo, que recoge la investigación acción participativa para formular, a partir de la información de campo, una construcción teórica que emerge de la descripción, análisis e interpretación de los resultados obtenidos, en un contexto específico.


El estudio surge motivado por identificar cómo se dan las relaciones afectivas y las prácticas de cuidado infantil en niños con desnutrición crónica temprana y sin desnutrición crónica del Centro poblado Mi Perú, ubicado en el distrito de Ventanilla, Región Callao-Perú.
Al iniciar el estudio empecé por profundizar la comprensión social de la relación vincular entre las diadas madre e hijo, las prácticas de cuidado y el estado nutricional del niño; al ir estudiando cada uno de los casos identifiqué diversos escenarios en los que transitan la madre y el niño desde la etapa de la gestación. Asimismo, pude observar que las relaciones afectivas no son únicamente atribuibles a las madres sino que también están presentes otros cuidadores que constituyen una constelación de cuidadores que inciden en el crecimiento y desarrollo de los niños. A su vez, pude observar que las prácticas de cuidado forman parte de un sistema de cuidado.


El contexto de pobreza y la carencia de recursos presionan a la madre a buscar diversas formas de cuidado y recurrir a las ofertas de servicios y programas públicos, redes sociales e iniciativas de instituciones privadas o de ONGs existentes en la zona (Visión Mundial). Adicionalmente, en algunos casos, la falta de información pertinente y oportuna, así como el débil apoyo familiar, limitan la capacidad de la madre o cuidadores a decidir lo mejor para ellos y para sus hijos, repercutiendo sus acciones en el estado nutricional del niño.

Actualmente las intervenciones realizadas para la reducción de la desnutrición infantil, se implementan según el modelo causal de UNICEF ideado por Urban Jhonson. El modelo causal si bien da una mirada de las múltiples variables atribuibles al problema, directa o indirectamente se queda en una perspectiva de causa- efecto, limitando la comprensión real del problema, su complejidad y el soporte en el sistema de cuidado que va surgiendo de acuerdo al contexto de cada familia.



Durante el estudio se encontraron brechas conceptuales y deficiencias en el manejo técnico de la información por parte de los proveedores de servicios públicos, teniendo limitaciones para identificar oportunamente el problema nutricional y actuar asertivamente.

En el primer capítulo se hace un recorrido de las teorías existentes entorno a tres variables estudiadas: la desnutrición crónica -con su marco conceptual, las prácticas de cuidado como parte del sistema de cuidado y la interacción afectiva entre el niño y el o los adultos cuidadores, incluyendo la noción de vínculo.


En el segundo capítulo podrán conocer las narrativas de los casos estudiados, a través de la información recogida en las observaciones, entrevistas, videos, historias clínicas y otros documentos que permitieron construir historias de vida alrededor de los cuidados y las interacciones afectivas en los diversos escenarios donde transita el niño desde la gestación hasta los dos años.

En el tercer capítulo, se realiza el análisis e interpretación de los textos y contextos, identificando las relaciones vinculares existentes y cómo funciona el sistema de cuidado infantil desde la gestación.


Finalmente en el cuarto capítulo de la tesis se presenta la construcción teórica de dos categorías emergentes en la tesis, la constelación del cuidado y la gestión del cuidado, en contextos de pobreza extrema y desnutrición crónica temprana.

sábado, 15 de mayo de 2010

La educación en las guarderías influye en el rendimiento académico de los adolescentes

Los niños que reciben una educación de calidad tienen más nivel cognitivo en el futuro
Muchas horas en escuelas infantiles eleva la impulsividad en la juventud, según el estudio.
Actualizado sábado 15/05/2010 02:17 (CET)
PATRICIA MATEY
MADRID.- Que los cuidados recibidos en la primera infancia pueden determinar la personalidad de un adolescente es un tema debatido hasta la saciedad. Ahora, un estudio puede zanjar cualquier duda al constatar que, efectivamente, el tipo de atención recibida en los primeros años de vida tiene efectos a largo plazo en el desarrollo cognitivo, los resultados académicos y el comportamiento en la juventud.

"Dos perspectivas diferentes han guiado a muchos de los estudios que examinan los efectos del cuidado de los hijos. Durante por lo menos 50 años, las guarderías y jardines de infancia han sido vistos por padres y educadores como un medio para promover las habilidades sociales y académicas antes de la entrada formal al colegio. Por el contrario, otros, influidos en parte por la teoría del apego, han expresado su preocupación de que la atención no maternal amplia, especialmente en los primeros años de vida, podría interrumpir vínculos afectivos y dar lugar a problemas de comportamiento", explican los autores de la investigación, dirigida por Deborah Lowe Vandell, de la Universidad de Carolina, en Irvine (Estados Unidos).

Tanto una hipótesis como otra cuentan con investigaciones científicas que las respaldan. Ahora, sin embargo, el nuevo ensayo, que representa la última 'entrega' del Estudio de la Atención en la Infancia y el Desarrollo de la Juventud iniciado en 1990, suma nuevas evidencias que constatan la importancia de la 'calidad' de los cuidados, por encima de si se proporcionan en casa o en la guardería.

Financiado por el Instituto de la Salud del Niño y el Desarrollo Humano (NICHD, sus siglas en inglés) y publicado en el último 'Child Development' ha contado con la participación de más de 1.300 menores, y sus familias, de 10 ciudades estadounidenses, a las que se les ha realizado un seguimiento desde el momento de su nacimiento, en 1991, hasta los 15 años.

Los pequeños fueron evaluados cuando estaban en la guardería (y tenían uno, seis, 15, 24, 36 y 54 meses de edad), así como cuando pasaron a la escuela (y cursaban primero, segundo, tercero, cuarto, quinto y sexto de primaria). Un nuevo análisis se efectuó cuando cumplieron los 15. Los participantes provenían de todas las clases socioeconómicas. También se incluyeron familias monoparentales y biparentales.

Los datos reflejan que los adolescentes que en su niñez (durante los primeros cuatro años) acudieron a guarderías de mayor calidad obtuvieron puntuaciones más altas en el desarrollo cognitivo y en los logros académicos que los que asistieron centros infantiles de menor calidad. "También hemos encontrado que aquellos pequeños que más horas pasaron en las guarderías durante la infancia eran más impulsivos y adoptaban más conductas de riesgo en la adolescencia que los que menos tiempo permanecían en ellas", rezan las conclusiones del trabajo.

La calidad de los cuidados en escuelas infantiles también influye en el comportamiento posterior. "Los que acudían a centros mejor cualificados tendían a saltarse menos las normas y a tener menos conflictos con sus compañeros que aquéllos que pasaron su infancia en guarderías más mediocres", insisten los autores.

Estos resultados subrayan "la importancia de la interacción entre los niños y sus cuidadores durante el día", asiente la autora principal del estudio.

"Tal vez los hallazgos más importantes de este informe son los efectos de la calidad en la atención durante la primera infancia en la adquisición de conocimientos académicos y que la cantidad de horas en las guarderías influye en los problemas de comportamiento en la adolescencia, más de una década después de que los niños hayan pasado de infantil a primaria... El estudio es el primero en documentar las relaciones entre la atención infantil ordinaria y el funcionamiento de los niños adolescentes", determinan los investigadores.

Fuente:http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/05/14/psiquiatriainfantil/1273850056.html

Ver también: http://www.pe.terra.com/salud/interna/0,,OI4431992-EI5479,00.html

http://www.healthfinder.gov/news/newsstory.aspx?docid=639159

domingo, 6 de septiembre de 2009

Rol del Afecto en el desarrollo Infantil

De acuerdo a Greenspan, es la codificación emocional de nuestras experiencias la que guía todo nuestro aprendizaje. “Desde el primer día de vida, todas nuestras experiencias tienen tanto un componente físico como un componente emocional. El componente físico es la parte concreta de la experiencia, el componente emocional es el que le otorga sentido o significado a la experiencia” .
El recién nacido experimenta una serie de sensaciones físicas en torno a su madre (voz, sonrisa, tacto). Estas sensaciones se vuelven importantes para el bebé por el hecho de como lo o la hacen sentir. Cada vez que experimenta esta combinación de sensaciones físicas, estas despiertan emociones de placer, seguridad, alegría. Gradualmente el bebé comenzará a anticipar estas emociones cada vez que escucha la voz de su madre/padre. Automáticamente comenzara a unir o asociar aquellas experiencias físicas (voz, sonrisa, caricias etc.) con la emoción que le genera en su interior, con lo que “siente emocionalmente”. Estas emociones dan origen ala idea “mental” de madre o padre.

La habilidad de unir emociones con los primeros gestos comunicativos emergen gradualmente durante los primeros meses de vida. Es esta habilidad del niño/a de interactuar con propósito con sus padres o cuidadores significativos, la que sirve de base al desarrollo cada vez más complejo en el ámbito social, emocional y cognitivo. El progresivo desarrollo de destrezas cognitivas, motoras, sensoriales, lingüísticas y sociales son instrumentos del desarrollo que solo cobran sentido en la medida que se organizan en torno a una comunicación intencional del afecto o emociones emergentes del niño/a. “Es como si todas estas destrezas del desarrollo fueran instrumentos de una orquesta donde el director es el niño/a, su sentido de si mismo, que coordina y organiza estos distintos instrumentos al servicio de la expresión de sus deseos, afecto o emociones”.

A medida de que los padres o cuidadores van creando u ofreciendo oportunidades para que el niño/a exprese sus emociones, deseos, o intenciones, van favoreciendo a que cada vez más el niño/a establezca conexiones o vínculos entre sus emociones, deseos o intenciones y sus instrumentos o destrezas del desarrollo (“instrumentos de la orquesta”), las cuales organiza en torno a una conducta comunicativa. En los niños/as que carecen de esta habilidad básica de conectar sus emociones con su conducta (o palabras), de expresar su sentido de si mismo e intencionalidad, el componente clave que estimula la progresión del desarrollo estará ausente. En niños en el “espectro autista” esta habilidad estaría comprometida en distintos grados de severidad a lo largo del espectro.

Extraído de :
Fortaleciendo el desarrollo de niños con necesidades especiales: Introducción al Modelo DIR y la terapia Floortime o Juego Circular 30/05/2009
Transiciones. Revista de la Asociación Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y Adolescentes. No 11, 2006. Dra. Cecilia Breinbauer

Publicado en: http://www.ipsesm.com.ar/fortaleciendo-el-desarrollo-de-ninos-con-necesidades-especiales-introduccion-al-modelo-dir-y-la-terapia-floortime-o-juego-circular-118.html