sábado, 19 de noviembre de 2016

27 años de la CDN, un recorrido desde mi historia de vida

El 20 de noviembre cumpliremos 27 años de la Convención de los Derechos del Niño. Un acto histórico que fue necesario porque los países necesitaban contar con un instrumento que le permitiera cambiar su enfoque hacia la niñez, no lo solo por representar una población vulnerable, sino por ser una etapa crucial para el desarrollo humano. La CDN ha sido ratificada por más países que cualquier otro tratado de derechos humanos en la historia. Desde entonces, se han elaborado planes de acción, promoviendo programas, estrategias y políticas públicas. Sin embargo, aún sigue siendo un reto colocar a las niñas, niños y adolescentes en el centro de las políticas públicas y asegurar que dichas políticas respondan a un enfoque sistémico que considere a los niños, niñas y adolescentes (NNA) como protagonistas de su desarrollo, fortaleciendo los vínculos con su entorno familiar y comunitario, así como su entorno socio-cultural, económico y ambiental.



Hace 27 años, yo me encontraba realizando mis estudios en educación, convencida en ese entonces que la educación era lo más importante para lograr el desarrollo de capacidades de los NNA, pero fue el año 1990 cuando tuve la oportunidad de realizar mis prácticas pre profesionales en la comunidad campesina de la Peca en Bagua, Amazonas. Esta experiencia me hizo dar cuenta que educación no era suficiente, se requería garantizar condiciones de salud y la nutrición, posiblemente no era nada nuevo, ni había descubierto la pólvora, pero había palpado desde la realidad como la calidad de vida de las familias rurales afectaban directamente el rendimiento escolar de mis alumnos. De vuelta en Lima y con el afán de seguir profundizando más sobre cómo desarrollar capacidades en los NNA, es que decido estudiar la carrera de nutrición y sumergirme en un campo diferente en el que el encontré tensiones entre el enfoque biomédico que privilegia la salud física y la declaración de Alma Alta de 1978 que nos presentaba un nuevo modelo de atención primaria de la salud y que aún no era conocido por todos los profesionales de la salud.

Mi interés por lograr desarrollar capacidades en los NNA seguía siendo lo que guiaba mis pensamientos y mis acciones, en la década del 90 se intensificó en el país, la inseguridad alimentaria y los programas de asistencia alimentaria se imponían como políticas para enfrentar la crisis. Por mi parte trabajar en un proyecto de desarrollo integral en el Alto Huallaga, me permitió poner en práctica el enfoque de seguridad alimentaria basado en la cumbre mundial de Seguridad Alimentaria, asimismo, conocer de cerca los problemas en el uso de los recursos naturales y la fragilidad del medio ambiente. Me motivé a continuar mejorando mis conocimientos en nuevo campo de acción ligado la gestión ambiental, con miras de contribuir al desarrollo sostenible basado en tres principios, el uso racional del territorio y de los recursos, la rentabilidad económica para disminuir la pobreza y la participación social.

A partir de la segunda Cumbre de la Tierra, firmada a nivel mundial en Rio de Janeiro en 1992, se hace un llamando la atención en la importancia del desarrollo sostenible. Sin embargo, en el Perú, la crisis económica ya había afectado gravemente el desarrollo de una generación, dañando el potencial de miles de niños y niñas. Las políticas del estado no lograban aún ubicar al niño, niña y adolescente como sujetos de derechos, sino que seguían siendo tratados como sujetos de necesidades.
Es el año 2000, con mi ingreso al proyecto Buen Inicio, iniciativa de UNICEF y USAID empiezo a comprender la importancia de los primeros años de vida en el desarrollo cerebral y en el ejercicio de los derechos. Amartya Sen en 1999 había disertado en Paris sobre la importancia del desarrollo de capacidades y la necesidad invertir en la infancia para romper el círculo de la pobreza. Al mismo tiempo se intensifican los estudios científicos y las neurociencias adquiere un valor fundamental para evidenciar el impacto de la calidad de vida en el desarrollo cerebral infantil.

Durante los dos años y medio que estuve viviendo en Cajamarca puede contribuir a desarrollar capacidades en los operadores de los servicios de salud y comprobar que cuando hay un trabajo sostenido comunitario es posible revertir la desnutrición crónica. Por mi parte, seguía haciéndome preguntas sobre el desarrollo de la infancia y como generar condiciones adecuadas para ello, centrando mi atención a los problemas de saneamiento básico y comprobando que el problema no se soluciona con la construcción de servicios de agua y desagüe, sino que el problema estaba en los conocimientos, comportamientos y prácticas de la población para hacer un buen uso del agua y asegurar una mejor salud.

Mi paso por el Programa de Educación en áreas rurales y en el Programa Nacional Wawa Wasi me permiten reconocer la importancia de una mirada holística hacia la infancia y una respuesta multidisciplinaria al tema. Las políticas dirigidas a la infancia en el Perú estaban puestas en el Plan Nacional de acción por la infancia PNAIA 2002-2010, instrumento de política que contenía una suma de acciones desde una respuesta sectorial y con grandes intentos de articulación. Paralelamente en el año 2005, el comité de los derechos del niño publica la Observación general 7, sobre la realización de los derechos de la primera infancia, promoviendo la importancia de los primeros años de vida, en el Perú la política de infancia se concentraba en la disminución de la desnutrición crónica.

Creia que era necesario ampliar el marco conceptual de la desnutrición crónica (DC), esta inquietud me lleva a iniciar, como parte de mis estudios de doctorado un trabajo de investigación sobre las interacciones vinculares en el sistema de cuidado infantil en niños con y sin DC en contextos de pobreza, este trabajo me permitió profundizar sobre la importancia del apego seguro y el desarrollo emocional en los primeros años de vida. Comienzo un largo camino por encontrar respuestas a diferentes preguntas centradas en la familia, en los modelos de crianza y en los modelos de cuidado.

En el año 2010, a mi regreso a UNICEF, continuo con fuerza mi trabajo por la infancia, durante los años posteriores soy testigo de las mejoras de la concepción de infancia desde el sector educación quienes elaboran diversos materiales y guías. Desde el sector salud, se inicia una respuesta focalizada en zonas de la amazonía peruana introduciendo el enfoque intercultural en los operadores de servicios. El sector educación logra marcar la diferencia con una propuesta basada en cambiar el enfoque de infancia de sujeto de reacción ante los estímulos a un sujeto de acción.

Los años pasan y se logran ver cambios en la disminución de la DC y el fortalecimiento de capacidades en el tema del desarrollo infantil, la entrada de un nuevo gobierno permite la consolidación de un grupo de trabajo intersectorial para elaborar lineamientos para la primera infancia.

Ante estos grandes esfuerzos y surge la esperanza que la nueva gestión de gobierno considere a la infancia y adolescencia como parte de sus metas de gobierno, es por ello que me animo a ser parte de este sueño, de esta oportunidad para que el ente rector asuma su función, pero mi corta estadía por dicho ministerio me hizo comprobar lo complejo es colocar en la agenda del sector este tema y liderar procesos articulados intrasectoriales e intersectoriales e intergubernamentales.

El Perú necesita contar con un ente rector en infancia, esto fue una recomendación del comité de los derechos del niño, un ente rector que garantice los derechos de la infancia, no solo de la infancia desprotegida sino que tome en cuenta a todos los niños, niñas y adolescentes.

Han pasado 27 años, y hoy en día contamos con un PNAIA 2021, un instrumento que es ley y que promueve la asignación de recursos para garantizar su cumplimiento y si bien el presupuesto se ha incrementado en los últimos años, el gasto público en NNA en el 2015 se concentra en la educación en un 60%, seguido de salud con un 16% y protección en un 10%.  

En los últimos años se ha logrado que más sectores asuman su trabajo por la infancia. Pero todavía se debe seguir trabajando desde varios frentes, no para atropellarnos unos con otros sino para trabajar de manera articulada y complementaria, con metas claras y bien definidas, ya basta del activismo desgastante, hay mucho por hacer pero no todo se puede hacer al mismo tiempo, es importante priorizar la inversión en la infancia de manera diferenciada a las necesidades e intereses de los NNA, respetando su contexto cultural y brindando oportunidades a los padres para que sean ellos los responsables del desarrollo infantil con el apoyo del Estado.

La falta de programas de prevención dirigidos a las familias, ha traído consecuencias graves en el desarrollo de los NNA, la encuesta ENARES del 2015 el 73,8% de niñas y niños de 9 a 11 años de edad, alguna vez en su vida fueron víctimas de violencia psicológica o física por parte de las personas con las que vive, el Poder Judicial devela un incremento en el abandono, la violencia y la negligencia hacia la niñez, todo ello problemas sociales que podrían ser menores si se invirtiera en la prevención y el fortalecimiento del rol de la familia y comunidad. Se requiere además, mejorar la situación laboral de quienes trabajan por la infancia y asegurar oportunidades para que todos los niños y niñas sin excepción puedan potenciar al máximo sus potencialidades y puedan ejercer su ciudadanía.

Hoy más que nunca se requiere decisiones políticas para trabajar en base a las evidencias y con un enfoque de resultados, implementando los lineamientos intersectoriales del desarrollo infantil, a partir de un trabajo articulado entre los sectores del estado involucrados y continuar con la elaboración de los lineamientos intersectoriales para el desarrollo de la niñez y adolescencia. Se requiere a su vez, contar con mecanismos para comprobar que la calidad de la inversión por la infancia está mejorando y contar con resultados satisfactorios, como dijera Gabriela Mistral, muchas cosas pueden esperar la infancia no.

Noviembre 2016.
María Teresa Moreno Zavaleta, Educadora y Nutricionista. Magister en Gestión Ambiental y Desarrollo y Doctora en Ciencias Sociales en Niñez y Juventud.

martes, 24 de mayo de 2016

Comentarios al Estudio de Prácticas de Crianza a niños y niñas menores de tres años en los pueblos Tikuna, Yagua y Kokama.


Felicito al MINEDU por tan importante iniciativa de promover un estudio sobre prácticas de crianza. Este estudio, no solo nos muestra una metodología bien diseñada sino una análisis de la vida de tres pueblos con similitudes y diferencias que están relacionadas en diferentes momentos del ciclo de vida (gestación, parto, primeros años de vida).

En los últimos años las investigaciones han estado dirigidas a evidencias relacionadas al desarrollo neurobiológico y psicológico de los niños y niñas, incluso de sus familias. Sin embargo, cada vez sabemos  los que trabajamos por la infancia que necesitamos tener una mirada integral del niño, conocer cómo es el desarrollo de los niños en interacción con los adultos que lo cuidan y con el entorno natural y cultural.

Solo podemos decir que miramos a los niños de manera integral, si nos aproximamos a la complejidad de sus interacciones durante su cuidado y la diversidad de contextos por el cual se desarrollan los niños y niñas. Es importante reconocer que los niños y niñas no se desarrollan de la misma manera en cada grupo humano.

La aproximación a estas tres comunidades nos da una gran oportunidad de aprender de ellos,  de generar un diálogo cultural, a partir del respeto a sus formas de vida pero que a su vez nos permita reflexionar sobre los problemas o limitaciones que tienen para que junto con ellos se pueda dar posibles soluciones desde un enfoque de derechos.

Contar con este estudio es un gran paso para contribuir a mejorar la calidad y pertinencia de las intervenciones del Estado, desarrollar capacidades a todo nivel (agentes comunitarios, autoridades comunales, técnicos, profesionales, entre otros) pero sobre todo construir conjuntamente con las familias procesos de aprendizajes interculturales.

Algunos elementos que rescato del estudio:
a. Existe un sistema de cuidado basado en la protección desde la gestación y durante los primeros años de vida.
b. El contacto permanente con la naturaleza y con los recursos existentes hace que predomine diversas formas de convivir con lo existente y de cuidarse para sobrevivir.
c. Hay un valor agregado a la vida que está relacionado a los espíritus de los seres vivos, sus comportamientos influyen en el desarrollo de los niños, por tanto hay prohibiciones o restricciones para ver o comer ciertos animales que pueden afectar el normal desarrollo de un niño. Hay animales que le dan al niño comportamientos positivos y otros no, inclusive hay algunos que pueden generar deformaciones o discapacidades. Ejemplo: Si bien consumen pescado Fuente de proteína, deben saber qué tipo de pescado es, si consumen pescados que muerden este comportamiento también es trasmitido al bebe. Las mejores protecciones son los espíritus fuertes y valientes del shiwi, del oso hormiguero, del mono y del huancahui porque difícilmente son vencidos en una pelea con otros animales. Además, la criatura será muy resistente frente a los golpes o caídas y raramente se va a enfermar.
d. Las mujeres prefieren que el alumbramiento se de en espacios de intimidad.
e. La protección al niño y  la mujer es asumido por el varón, y solo en casos de ausencia de éste lo asumen otras mujeres. El varón asume las actividades del hogar para que la mujer descanse. Eso quiere decir que el varón está preparado para compartir las tareas del hogar pero las asume en ciertos momentos (embarazo y durante el cuidado al recién nacido). Durante el cuidado del recién nacido no se acerca a su bebé porque el bebé está al cuidado exclusivo de la madre.
f. Prácticas de relacionadas al valor de plantas medicinales o de alimentos específicos que protegen al niño y a la mujer embarazada. Los alimentos que consume la madre deben ser los permitidos para no que no pase nada malo a través de la leche materna.
g. Pinta al bebe con huito para que tenga fuerza y no le ocurra nada.
h. Para salir al exterior de la casa, tanto la madre como la criatura se pintan de negro para protegerse de los seres del monte. Está prohibido sacar al bebé durante la noche hasta que cumpla por lo menos un mes.

Conclusión General
La cultura de estas comunidades nos permite reconocer la existencia de una convivencia armónica con el medio natural que garantiza la sobrevivencia de las personas  a partir del uso de los recursos existentes, de las formas interactuar con su medio y de reconocer que éste es importante en el desarrollo de sus vidas.
Retos:
Debemos considerar la importancia de proteger la Amazonía para que ésta no sea dañada, degradada o contaminada por los forasteros o por políticas extractivas. La protección de los recursos naturales de la Amazonía es urgente. Por tanto, el cuidado de las personas que la habitan es sustancial porque son ellos los que saben cuidar mejor sus recursos, démosle a ellos las capacidades para que puedan defender y proteger el medio ambiente.

Invito a leer el estudio en la siguiente dirección:
http://www.educacioninterculturalbilingueperu.org/sites/default/files/publicaciones/practica_crianza_ninos_indigenas.pdf


domingo, 24 de enero de 2016

¿Qué esperarían los niños y niñas de las elecciones presidenciales 2016?

Desde el inicio de sus vidas, los niños y niñas son agentes sociales dotados de intereses, capacidades y vulnerabilidades particulares.(1) Requieren de los adultos para cubrir sus necesidades básicas y contar con las condiciones necesarias para el ejercicio de sus derechos. La diversidad de circunstancias donde crecen y se desarrollan los niños y niñas difieren en calidad de experiencias y su influencia modela el desarrollo de sus capacidades. Si bien los niños y niñas no pueden elegir nos toca a los adultos definir lo mejor para ellos.

Somos conscientes que la pobreza, la discriminación, el desmembramiento familiar, el abandono y múltiples factores adversos violan sus derechos y socavan su bienestar. Por ello, las políticas de inclusión social dirigidas a poblaciones vulnerables son la clave para la búsqueda de la equidad. Este es un tema básico que cualquier gobierno local, regional o nacional debe tener en cuenta.

Este año, tendremos la oportunidad elegir a nuestro próximo gobernante, urge por ello, que conozcamos que deben hacer y  cuáles son sus propuestas. No podemos quedarnos en escuchar simples discursos necesitamos conocer cuáles serán las acciones que proponen. Hoy más que nunca necesitamos gobernantes que garantice el cumplimiento de los compromisos asumidos en los convenios internacionales, principalmente la Convención de los derechos del niño del 1989 con su respectiva observación general N°7, del 2005. Aunado a ello, es necesario para poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, la corrupción y hacer frente al cambio climático.
Son compromisos ambiciosos, pero son necesarios cumplirlos,  se requiere de una buena gestión que tomen decisiones oportunas y con rutas claras a seguir. También es importante que todos los sectores avancen y se comprometan a trabajar de manera concertada y articulada. Este es un tema que no solo convoca al sector público, sino también al sector privado, a las empresas, a la sociedad civil, a las organizaciones de base, todos debemos ser parte  de los cambios y no quedarnos rezagados.

Es posible que los niños que nazcan hoy tengan mayores oportunidades que los niños que nacieron hace veinticinco años, no podemos negar que ha habido grandes avances, por muchos años se trabajó para lograr que más niños sobrevivan y que disminuya la desnutrición, las estadísticas nos dicen que hemos disminuido la mortalidad y la desnutrición infantil. Pero sobrevivir no es suficiente, cada vida representa un conjunto de potencialidades, una esperanza para mejorar la vida de los padres, de las personas que los cuidan. Cuando criamos a un niño, nos hacemos más humanos y responsables de nuestros destinos.  Si bien debemos  velar por la salud, protección y cuidado de los niños, esto no es suficiente nos toca darles valores, escucharlos, acompañarlos, brindarles seguridad física y afectiva que les permita desarrollar al máximo su potencial para que puedan pensar por sí mismos, para que puedan tener iniciativas y puedan ser generadores de cambio, en armonía e interacción con las personas que conviven.


El próximo mandatario del Perú, tiene que asumir un gran reto, continuar con la implementación de los diferentes instrumentos de política construidos multisectorialmente y que demandan una rectoría que les permita garantizar su cumplimiento. Entre los instrumentos de políticas está el Plan Nacional de Acción por la Infancia 2012-2021, que coloca al niño en el centro del interés de las políticas sociales y desde noviembre del 2015 se elevó a rango de Ley Nº 30362. Por otro lado, el Plan Nacional de Igualdad de Género 2012-2017, nos convoca a reducir las brechas de desigualdad, en el que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y somos responsables del cuidado de los hijos que traemos al mundo. Aunado a estos planes contamos con un plan estratégico nacional: El Perú hacia el 2021, que tiene como primer objetivo desarrollar capacidades y generar oportunidades para la población en proceso de inclusión social. Todos estos planes requieren de un sistema de seguimiento y evaluación integrado que permita dar cuenta de su cumplimiento y avances, garantizando un presupuesto que sea utilizado de manera efectiva y eficiente.


En el Perú, contamos con programas presupuestales que garantizan la inversión en la infancia, al 2015 hay 35 programas presupuestales relacionados con los niños, niñas y adolescentes. Además, existen otros mecanismos de financiamiento que vienen contribuyendo a contar con mayores recursos para la mejora de la calidad de vida de la primera infancia. Uno de ellos es el Plan de Incentivos a la Mejora de la Gestión y Modernización Municipal y otro es el Fondo de Estímulo al Desempeño y Logro de Resultados Sociales (FED) (2). Todo ello es un panorama bastante alentador pero aún falta mucho por hacer, es necesario seguir gestionando las políticas y programas con enfoques claros cuyo interés superior sean los niños. No se trata sólo de crecer en coberturas sino de garantizar la calidad y la pertinencia cultural de las intervenciones. Los servicios de educación y salud requieren ser universales.

Es importante promover la investigación como un mecanismo para acompañar los procesos de manera seria y responsable, para aprovechar mejor los recursos destinados a la infancia y para generar intervenciones efectivas que impacten en la vida de los niños, sus familias y comunidades.

Si queremos que todos los niños sin importar condición social, crezcan en entornos seguros, saludables y enriquecedores, que les permitan desarrollar al máximo su potencial desde el inicio de sus vidas necesitamos gobernantes que prioricen las políticas sociales, que generen mecanismos de gobernabilidad, para trabajar de manera articulada y eficiente.
La falta de acción para la infancia contribuirá a continuar con el círculo de la pobreza y la inequidad, romper el círculo de pobreza es un desafío que debemos asumir por el bien de nuestro país.




(1) http://www.unicef.org/ceecis/crcgencommes.pdf
(2)  http://www.sipi.siteal.org/sites/default/files/sipi_publicacion/sipi_ispi_peru_v2.pdf

jueves, 15 de enero de 2015

Aprendamos a mirar más a los niños y niñas



Foto tomada en Ucayali, MTMZ, 2014

En los últimos años,  numerosos estudios se han realizado con la finalidad de conocer más cómo crecen y se desarrollan los niños y niñas, los estudios nos develan la importancia de los primeros años de vida y el impacto sobre su desarrollo humano. Estos estudios son fundamentales para tomar decisiones sobre las políticas y programas dirigidas a la primera infancia y para garantizar el buen uso de los recursos públicos, dado que la inversión en la infancia trae consigo un retorno económico.
Las diversas investigaciones  nos muestran la complejidad de los primeros años de vida de todo ser humano y la importancia de una mirada integral para lograr su óptimo desarrollo, así como los múltiples factores que están presente y que afectan positiva o negativamente su desarrollo, tales como por ejemplo: la calidad de las interacciones con los adultos que los cuidan así como la calidad del ambiente con el que interactúa desde la etapa gestacional, la importancia de una buena nutrición y agua segura.
Hay una gran responsabilidad de los adultos por ofrecer cada vez mejores ambientes y mejores oportunidades a los niños y niñas.  Pensar en los niños antes de ser concebidos nos permite preparar condiciones para que vengan al mundo con las mejores oportunidades posibles.
Sin embargo, la demora en la implementación de políticas integrales y sostenibles dirigidas a la infancia y la falta de decisiones políticas oportunas, han traído como consecuencia el incremento de adolescentes infractores de la ley y la delincuencia juvenil, que en vez de contribuir a la sociedad, traen consigo la inseguridad y la violencia y por ende, mayores gastos en materia judicial y servicios de rehabilitación.
Implementar políticas dirigidas a la prioritariamente a la primera infancia, implica una mirada integral de las trayectorias por donde transcurre la vida de los niños y las niñas, por un lado el fortalecimiento de la familia como el primer microsistema y a la comunidad de donde salen redes de apoyo familiar, y por otro lado, la oferta de los servicios, los cuales no solo pueden estar enfocados en el incremento de cobertura, que por cierto, es bastante lograr que las familias acudan con hijos pequeños a los servicios, sino de garantizar la calidad de los servicios y el aumento de la demanda por parte de la población.
En contexto de pobreza, aún tenemos una gran brecha que cerrar, es prioritario  llegar a quienes no gozan de los servicios del estado, pero más aún a quienes no tienen acceso a la educación y a un trabajo digno que les permita mejorar su calidad de vida y aportar con su trabajo a mejorar la vida de sus hijos por ende a la sociedad.
Ahora más que nunca, es necesario que existan más personas, organizaciones e instituciones comprometidas con este tema, difundir mayor información a los padres y cuidadores, así como mejorar las capacidades de los técnicos o profesionales  que trabajan directamente con los niños y niñas, ya no es un tema solo para mujeres, como antes se creía, es un tema que abarca a todos los hombres y mujeres, de toda clase social y de toda edad.
Frente a lo mencionado anteriormente, es importante reconocer que cada niño y niña desde su concepción es un ser único y viene al mundo con un gran potencial,  su historia personal, los antecedentes de su gestación o las condiciones de vida de sus padres son determinantes para la mejora o deterioro de dicho potencial. Por ello, mirar más a los niños en su vida cotidiana, más allá de los libros, será una forma de acercarnos a ellos de entender sus necesidades, intereses e iniciativas. Actualmente existen tecnologías que permiten  ver a los niños desde el vientre materno, ver sus movimientos y sentir sus latidos, los padres pueden  ser testigos de cómo se está formando el nuevo ser, esta acción los hace sensibles y genera en ellos expectativas por darle lo mejor.
Mirar a los niños significa ser empáticos con ellos en donde quiera que se encuentren, estar pendientes de lo que hacen, de la forma como los padres le permiten o no que pueda desarrollarse, de estar atentos a sus oportunidades o limitaciones, de tomar decisiones oportunas para el presente y  el futuro de los nuevos ciudadanos. El estado tiene la responsabilidad de ofrecer servicios  de calidad, que se encuentren articulados entre sí, con personal capacitado para brindar orientaciones a los padres y ayudarlos a mejorar sus prácticas de crianza a partir de sus propios recursos. Mirar a los niños implica comprender el contexto social, económico y cultural en que se desarrolla y estar atentos de cómo los propios niños y niñas son capaces de adaptarse a dichos contexto, mirar a los niños es estar alertas para intervenir oportunamente sobre los entornos para que puedan enriquecerlos de experiencias positivas y no sean dañinos o perjudiciales para ellos.

Si aprendemos a ver más a los niños y niñas entonces crecerá la demanda por mejorar nuestras capacidades para mejorar nuestra comunicación con ellos, para interactuar con ellos,  jugar con ellos, para preparar espacios adecuados para ellos, para protegerlos de la contaminación ambiental, para ofrecerles una vida sana y sobre todo, para darles la seguridad afectiva, tan importante para su regulación emocional y para que experimente sin miedos el mundo que lo rodea, para que puedan conquistarlo y transformarlo.

sábado, 27 de julio de 2013

Seguimiento a las gestantes y recién nacidos

Una historia para contar
Esta historia significó mucho en mi vida, en el año 2000, yo trabajaba en Cajamarca en el Proyecto Buen Inicio, visitamos una comunidad rural a 3 horas de la ciudad y contábamos con la camioneta del proyecto. Ese día nuestro trabajo era recoger información de las gestantes y cuando llegamos a la casa de una de ellas, justo en ese momento estaba dando a luz a una preciosa niña. Nosotros nos quedamos un momento con la familia y luego los dejamos para seguir visitando a otras gestantes. Unas horas después la familia de la puérpera nos avisó que no le bajaba la placenta y estaban muy preocupados, el puesto de salud más cercano no tenía condiciones para atenderla así que optamos por llevarla al Hospital de la ciudad, la decisión fue difícil pero algo se tenía que hacer. Durante todo el camino yo tuve en mis brazos a la recién nacida, cuando llegamos pedí a las enfermeras que la pusieran al lado de la mamá para que lacte, pero no dejaron que la bebe lacte, había que atender la emergencia materna y entonces le dije a su papá que la llevara a neonatología. Después no supe más, no me dejaron que me involucrara en el caso. Sin embargo, la mirada de la bebé se me quedó grabada en el alma.
Una semana después me enteré que la mamá estaba bien, pero lamentablemente la bebé había fallecido de neumonía a los pocos días que regresó a su casa. Eso me dolió mucho, me preguntaba qué pasó con la familia, que hizo el personal de salud que atendió a la puérpera?, Me preguntaba ¿por qué las intervenciones solo se concentran en las mujeres y no en los recién nacidos?, ¿qué debemos hacer para que esta situación no se repita? 
Esta historia marcó mi vida, me comprometió más en pensar cómo debemos trabajar con la familia y mejorar las capacidades resolutivas del personal de salud y en todas las instituciones que trabajan por el DIT. Actualmente en el Perú la mortalidad neonatal sigue siendo un problema, sobre todo en las comunidades rurales, es por ello, que el personal de salud tiene que estar capacitándose continuamente para atender a los RN, además el Programa Cunamás a través de las visitas domiciliarias está llegando a las familias de gestantes y recién nacidos y esto es un gran avance.
Hace unas semanas estuve en Cusco y pude ver cómo las acompañantes técnicos del Programa Nacional Cunamás habían logrado que una gestante asista a sus controles y su bebe nazca bien y también acuda a sus controles, esta es Rosita, esperemos que con el acompañamiento del programa y el buen trabajo del sector salud, se garantice buenas condiciones para que Rosita crezca y se desarrolle bien.