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viernes, 6 de noviembre de 2009

El llanto de los recién nacidos, marcado por el lenguaje de sus padres

Desde sus primeros días, el llanto de los recién nacidos ya contiene la marca del lenguaje que hablan sus padres, según un estudio de la Universidad de Wurzburgo en Alemania que se publica en la revista 'Current Biology'. Los descubrimientos sugieren que los bebés comienzan ya en el útero a captar elementos de lo que será su primer lenguaje mucho antes de poder empezar a balbucearlo.

Según explica Kathleen Wermke, responsable del trabajo, "el descubrimiento clave de este estudio es que los neonatos humanos no sólo son capaces de producir diferentes melodías de llanto sino que prefieren producir aquellos patrones de melodía que son típicos del lenguaje del ambiente que han escuchado durante su vida fetal, durante el último trimestre de gestación".

Al contrario de lo que afirman las interpretaciones ortodoxas, Wermke señala que estos datos apoyan la importancia del llanto de los bebés humanos para promover el desarrollo del lenguaje.
Estudios previos han mostrado que los fetos humanos son capaces de memorizar sonidos del mundo exterior hacia el último trimestre del embarazo, con una sensibilidad especial al perfil melódico tanto de la música como del lenguaje.

Los recién nacidos prefieren la voz de su madre en vez de otras voces y perciben el contenido emocional de los mensajes transmitidos a través de la entonación del perfil del lenguaje materno.

Su preferencia perceptiva por el lenguaje circundante y su capacidad para distinguir entre diferentes lenguajes y cambios en el tono están basadas sobre todo en la melodía.

Aunque se sabía que la exposición prenatal al lenguaje nativo influye en la percepción de los recién nacidos, los científicos pensaban que el lenguaje circundante afectaba a la producción de sonidos mucho más tarde y ahora parece que esto no es así.

Los investigadores registraron y analizaron los llantos de 60 recién nacidos sanos, 30 nacidos en familias de habla francesa y 30 en familias de habla alemana, cuando tenían entre 3 y 5 días. El análisis reveló claras diferencias en la forma de las melodías del llanto de los recién nacidos según la lengua materna.

En concreto, los recién nacidos franceses tienden a llorar con un perfil melódico ascendente mientras que los alemanes parecen preferir uno descendente en su llanto. Estos patrones son coherentes con las diferencias características entre los dos lenguajes, señala Wermke.
Los nuevos datos muestran un impacto extremadamente precoz del lenguaje nativo. Estudios anteriores de imitación vocal habían mostrado que los bebés pueden emparejar sonidos de vocales que un adulto les presenta pero sólo a partir de las 12 semanas. Esta habilidad depende del control vocal que no es físicamente posible mucho más pronto.

Según señalan los autores, la imitación del perfil melódico, en contraste, se deriva de mecanismos laríngeo-respiratorios coordinados y no está restringido por la inmadurez articulatoria. Los recién nacidos probablemente están muy motivados por imitar la conducta de sus madres para atraerlas y por lo tanto fomentar el vínculo.

"Debido a que el perfil melódico podría ser el único aspecto del lenguaje de las madres que los recién nacidos podrían ser capaces de imitar, esto podría explicar por qué descubrimos la imitación del perfil melódico a una edad tan temprana", concluyen los autores.

Fuente: http://es.noticias.yahoo.com/5/20091105/tes-el-llanto-de-los-recin-nacidos-marca-c5455be.html

martes, 7 de julio de 2009

La lengua materna y los bebés

Un estudio comprueba la capacidad universal de los recién nacidos para aprender lenguas
Sin embargo, la adaptación a la lengua materna limita esa capacidad al año de vida
RTVE.ES / EFE BARCELONA 15.06.2009
Los humanos nacen con la capacidad de aprender cualquier lengua del mundo, distinguir sus sonidos y sus diferencias fonéticas, pero al cumplir casi su primer año de vida esta habilidad se ve limitada por la influencia que el idioma materno tiene en el cerebro del bebé en sus primeros meses de vida.Ésta es una de las conclusiones del estudio elaborado por un grupo de investigadores españoles, que indica que tras sus primeros once meses los bebés empiezan a establecer categorías de sonidos, creando un espacio cognitivo y perceptivo más concreto que reduce su capacidad de aprendizaje.El estudio, que ha sido elaborado por Ferran Pons, del departamento de Psicología Básica de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona; David J. Lewkowicz, de la Florida Atlantic University (EEUU), y Núria Sebastián y Salvador Soto-Faraco, de la Pompeu Fabra, se publica en la edición digital de la revista PNAS.Estímulos visualesLa investigación se ha llevado gracias a la colaboración de padres que facilitaron la participación de sus bebés: una muestra de bebés de ambiente monolingüe de Barcelona (24 bebés de 6 meses y 24 de 11 meses) y otros 24 bebés de 6 meses y 16 de 11 meses de Florida.Los expertos partían de la base de que cada lengua tiene unos sonidos particulares a los que el cerebro del bebé está abierto, con habilidad para percibirlos, aprenderlos y pronunciarlos."Queríamos explorar el mundo real en el que están los bebés, porque el mundo no es únicamente visual o acústico, sino que es una combinación de estímulos, y hasta ahora los estudios habían explorado una única modalidad", ha explicado Ferran Pons.Según los investigadores, los bebés no sólo escuchan palabras, sino que las ven. Perciben la lengua de forma auditiva y visual: ni escuchan sin mirar, ni miran las caras de las personas que les hablan sin escuchar.Los bebés fueron expuestos a estímulos visuales y auditivos (en concreto, fonemas en lengua inglesa) para estudiar su percepción por los recién nacidos.LimitaciónLa reorganización perceptiva muestra la influencia de la lengua materna en la capacidad de los bebés para captar estímulos auditivos."Es el coste de especializarse en su entorno, según sus habilidades cognitivas; con ello pierdes la habilidad de aprender otras cosas. Un coste que es preciso pagar y sería altamente inadaptativo no hacerlo así", añade Pons, quien indica que el bebé deja de hacer una serie de labores porque no las necesita.A los seis meses, la respuesta de los bebés es "universal", independientemente de su lengua de origen. Así, todos ellos supieron integrar audiovisualmente los fonemas del inglés: eran capaces de percibir la correspondencia entre el sonido del habla y el correspondiente gesto de la cara al pronunciarlo.Pero a los once meses, el proceso de percepción multisensorial de estímulos fue diferente, más selectivo y más parecido al de los adultos, informan las autores del estudio.
temas:
Ciencia y Salud
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